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Despidiendo a una mascota.

 

Lo que puedes hacer pero que nadie te dice.

 

 

Cuando un animal que ha sido especialmente amado por alguien aquí en la Tierra muere, entonces va al Puente del Arco Iris.
Extracto del poema del Puente del Arcoiris.

 

 

Recientemente, demasiado recientemente, hemos tenido que decirle adiós a Sushi, nuestra dulce Sushi. Por supuesto que ha sido algo muy duro y para nada fácil; queremos hacer que nuestra experiencia pueda ayudar a alguien y que esto sirva para que algunos puedan conseguir lo que necesitan en el momento en el que lo necesitan.

 

 

 

Baño de sol estilo Sushi

 

 

Lo primero es pensar en tratar a la mascota con todo el respeto y cariño que recibió en vida, para ello podemos contar con algunos servicios que, afortunadamente ya es posible conseguir en Guatemala. Y aunque aún no son tan conocidos, ya es posible hacer que la despedida de nuestra mascota sea algo, si no más fácil, talvez menos complicado.

 

 

Por ejemplo los veterinarios son cada vez más conscientes del significado de estos seres para nosotros y para nuestras familias, y ellos hacen que este proceso sea comprendido; incluso desde el momento en el que nos dan la noticia de que es lo mejor para la mascota. Es difícil aceptar que tenemos que decirles adiós y a veces recae en nosotros tomar esa decisión, pero, se que suena contradictorio, es lo mejor para ellos y es para darles calidad de vida hasta el final.

 

 

Digo que los veterinarios ya tienen esa conciencia y se han convertido no solo en los profesionales de la salud que son, si no también en terapeutas. Y puedo dar fe que eso ayuda mucho. Uno como humano en ese momento necesita de esas palabras y de la profesionalidad de ellos. Por eso les digo escuchen a los veterinarios, ellos, en su gran mayoría, saben lo que hacen.

 

 

Según he podido comprobar, existen varios lugares que pueden ayudarnos en uno o varios aspectos de estos sucesos. En Guatemala existen empresas que se dedican a proporcionar un lugar para poder enterrar a nuestras mascotas, y tener un lugar donde poder visitarlas; también existen empresas que se dedican a dar servicios funerarios completos, que pueden ser adquiridos con anticipación, hasta empresas que se encargan de la incineración de los restos de las mascotas y que prestan el servicio a la puerta de los hogares.

 

 

Al final trataré de ponerles los contactos de los lugares que pueden ayudarnos en estas situaciones, pero quiero contarles antes la experiencia que desafortunadamente nos tocó vivir el año pasado.

 

 

Como ya saben nuestra Sushi Zu, se fue de nuestro lado y ha sido una de las peores experiencias que nos ha tocado pasar en los últimos tiempos, quienes la conocieron saben que ella era parte fundamental de nuestra familia, no solamente de la manada. Ella era la jefecita de la casa, a pesar de ser ciega era la guía de Don Jorge y la nuestra. Como digo, ella falleció el año pasado(2018). Un par de días antes notamos que ella no estaba bien, dejó de comer normalmente y su carácter cambió radicalmente, ella definitivamente no tenía un carácter “amistoso”, era en el mejor de los casos “remilgada y orgullosa”; pero se volvió un poco insegura y bastante necesitada. Razón por la que decidimos llevarla con nosotros durante ese fin de semana a donde quiera que fuimos, para estar cerca de ella y para tenerla en observación constante. Todo apuntaba a mejoría durante ese sábado. El domingo no fue un buen día, pasó malita, la llevamos a la clínica en la mañana y su Vet la revisó y luego de eso pues a la casa a cuidarla,  mantuvimos comunicación con su Vet y muy atentos a todo,  por la noche, todo parecía que estaba mejorando, pero no fue una buena noche, amaneció mal.

 

 

 

Todo se complicó en la mañana del lunes, cuando notamos que definitivamente ella no estaba bien, y que necesitabamos ayuda. Durante el fin de semana mantuvimos comunicación con la Doctora de la manada, Hania, una de las mejores profesionales que uno pudiese desear; ya el lunes fue seguro que necesitabamos de la ayuda directa de Hania, así que decidimos que Analú llevaría a Sushi con ella y que esperariamos. En la clínica, Hania la examinó y nos ayudó a entender que algo podía pasar; ella como toda una profesional fue una gran ayuda en este sentido, pues a pesar de tener que comunicar malas noticias, o NO buenas noticias, lo hizo de tal forma que fue posible para nosotros estar preparandonos tanto como fue posible. Luego de unas horas de lucha y de agotar los recursos, Sushi descansó y cruzó el Puente del Arcoiris. No tengo que decir que este fue un momento oscuro y muy triste para nosotros.

 

 

Teníamos que tomar una decisión sobre que hacer con los restos de Sushi, decidimos que queríamos conservar sus cenizas, y para hacerlo escogimos a ECOTERMO. Nos informaron que para realizar el procedimiento una unidad de ECOTERMO pasaría al día siguiente por los restos de Sushi; como no queríamos alargar esto de más, preguntamos si era posible que nosotros entregaramos en sus instalaciones los restos de Sushi, y se nos dijo que sí, si la entregabamos antes de las 4:30 de la tarde, era posible que nos recibieran. Así que salimos hacia la planta de ECOTERMO en Amatitlán, debo decir que a pesar de encontrar bastante tráfico en la salida de la capital, debido a una inusual granizada, logramos llegar a la planta a tiempo. En la planta, el personal de ECOTERMO nos trató con mucho aprecio, se preocuparon no solo de cumplir con su trabajo, si no que nos prodigaron atenciones especiales, sabiendo el momento por el que estabamos pasando. Nos atendieron estupendamente y con tacto. Trataron a Sushi con respeto y no como algo más de trabajo para ellos. Agradecemos mucho al personal de recepción a y a los encargados del área de incineración. Fueron una ayuda muy grande para nosotros.

 

Sushi fue siempre muy consentida y siempre lo mereció.

Luego de salir de entregar el cuerpo de nuestra adorada Sushi, nos tocó esperar a que Ecotermo nos entregara las cenizas. Esto pasó a los pocos días en nuestra casa. En resumidas cuentas, recomiendo mucho el servicio de incineración de ECOTERMO, no solamente cumplieron con su trabajo, si no que fueron más allá y nos trataron con respeto y fueron muy empáticos por nuestra pérdida.

Como este es un artículo que trata de dar una guía, debo decir también que el precio del servicio es bastante accesible, pues dependiendo del peso de la mascota, así será el cobro. Nosotros no pagamos más de 220 quetzales por Sushi, y ella pesaba sus buenas 15-18 libras.

Analú le ha rendido homenaje a nuestra querida Sushi, sus cenizas descansan dentro de la bolsita sellada en la que nos la entregaron, colocada dentro de una cajita de dulces típicos de feria. Es un recuerdo a nuestra amada chuchita, que nos dió mucho amor durante muchos años.

Me gustaría terminar esta entrada diciendo que a pesar de que en esos momentos tan duros todo parece muy difícil, es bueno saber que existen profesionales y empresas que nos pueden ayudar, sin ahogarnos con costos elevados. Podemos hacer las cosas bien y contamos con ayuda. 

Estos son algunos de los lugares que hemos podido comprobar que son de mucha ayuda y que nos pueden hacer estos momentos, no más fáciles, si no más bien menos complicados.

 

Contactos Útiles

ZOO CENTRO VETERINARIO
22299223
15 Av. 11-29 Z.1
ECOTERMO
23055400
9a. Avenida 16-28 zona 10.

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El Chucho

Vicente Pompeyo Milaneso Meriadoc de Jesús

aka

“El chucho”

Con cada uno de los chuchos que tenemos, con Analú siempre ha existido una pequeña variación en cuanto a los cariños prodigados a y que los chuchos nos prodigan de forma individual. Lo que quiero decir es que la forma en que los queremos, los tratamos o hasta la forma en que les hablamos es bastante diferente y por lo tanto las respuestas de ellos a nosotros también son diferentes. Esto por supuesto nunca quiere decir que se le quiere menos a alguno de ellos, por favor jamás piensen eso. Es solamente que en cuestión de tratos, los llevamos “diferente”. Sigue leyendo El Chucho

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HOGAR TEMPORAL, la primera semana

Desde que ocurrió la tragedia del Volcán de Fuego, el 2 de junio, Carlos y yo tuvimos la inquietud de ayudar a algún peludito, la respuesta no fue tan rápida como Carlos esperaba, pero obviamente la logística de esto debe haber sido una locura, llenamos la papelería con Bienestar Animal para dar hogar temporal y esperamos. El viernes 15, nos avisaron que había un perrito que traían del área y que necesitaba hogar temporal, allí empezó todo para Vicente Pompeyo (Vincent  > Van Gogh, creo que lo vi más pelirrojo de lo que es y Pompeyo >Pompeya, ya saben otra tragedia por un volcán).

Debo confesar que al principio tuve temor, nuestra manada ecléctica está equilibrada y debo decir que tuve mucho MUCHO temor que la Nola se almorzara al chaparrito que me estaban entregando. Él quería regresar con los rescatistas, estaba agitado y no quería irse conmigo; lo trate de tapar con el ponchito de los chuchos que estaba en el carro y como pude, sin que se escapara lo metí al carro. Poco a poco se fue tranquilizando y el tráfico del viernes ayudó a que eso pasara.

Si ven, la primera correa se la comió (era de Jorge :S)

Al llegar a la casa entré en pánico porque no sabía qué iba a pasar, traté de recordar todas las cosas que he leído sobre llevar perros nuevos a la casa y lo único que podía recordar era que era bueno sacarlos a pasear, cansarlos y que así pudieran ser amigos por siempre… ja ja ja

En resumen, la Nola no tuvo ningún problema al principio, la caminata iba bien hasta que ella se le lanzó sin hacerle nada y el como buen chaparro, respondió, al separarlos en la casa todo estuvo bien con los otros chaparros hasta que, sorpresa, el hospedado pensaba que los ronquidos/respiraciones/casi gruñidos de Jorge eran una amenaza y decidió defenderse por si las moscas…

Cuando llegó Carlos lo fumigó literalmente porque venía INFESTADO de pulgas y garrapatas, el obviamente se dejó divinamente porque lo estaban sobando y espulgando, esa fue la primera de varias durante los siguientes días, a él le gusta mucho esta actividad.

¡Es guapísimo!

Habían pasado como 3 horas desde que había recogido al chuchito y mi ansiedad me decía que no eramos lo mejor para él y que posiblemente no íbamos a hacerle un bien, al contrario, pero todo empezó a cambiar y por una razón que no se ni entiendo el sábado en la mañana, estaban conviviendo felices y tranquilos con la Nola, primero con nosotros y el resto de la manada, luego solos (mientras los veíamos por la ventana) y luego paso tiempo y más tiempo y ellos en la paz de la convivencia, el alma (que se me había ido del cuerpo como desde las 6:30 de la tarde del día anterior) me regresó al cuerpo y todo empezó a verse claro.

El sábado mi tranquilidad se esfumó, ya estábamos tranquilos de que se estaban llevando bien con la Nola, así que decidimos dejarlos un rato porque teníamos un compromiso, todo era felicidad hasta que nos llamaron para decirnos que “el chuchito café que creían que era nuestro estaba en el techo de la casa de la par”… ¡sentí que eramos el peor hogar temporal del mundo mundial!, pero somos necios o perseverantes, así que tratamos de cubrir cualquier acceso que le permitiera al Vicente meterse en problemas otra vez y lo peor de todo, lastimarse; no íbamos a desistir luego de un día.

El domingo aprovechamos a vacunarlo, el Arca de Noé junto con el Ministerio de Salud hicieron una jornada de vacunación así que Pompeyo está ya vacunado contra la rabia, para evitar sustos nos lo llevamos a la cena que teníamos ese día, donde comprobamos que; se porta bastante bien en cualquier lugar mientras no hayan otros perros muy cerca de él, le encantan los niños porque estuvo jugando pacíficamente con cuatro niñas de dos a nueve años y que viaja muy bien sin estresarse.

Bien portado mientras lo vacunaban contra la rabia, pero como no sabíamos cómo iba a reaccionar estaba bien agarradito

El lunes salimos con el corazón en la mano porque debíamos regresar a la rutina de la semana y dejar al Vicente con la Nola, si ustedes se imaginan lo peor, pues están más o menos en la realidad, el lunes Pompi logró pasar las barricadas para meterse a la casa rompiendo una paleta y el cedazo de una ventana, no habían travesuras ni nada, solo el chucho adentro de la casa y la Nola un poco molesta por no ser más pequeña y hacer lo mismo. En la noche Carlos ya había puesto una barricada que básicamente no dejaba cruzar a un Gran Danés o un caballo, así que debía funcionar.

Su cara luego de que descubrí sus travesuras :3

Si creen que voy a continuar con una lista enorme de cosas que ha hecho, qué poca fe le tienen al Vicente, el resto de la semana ha sido celestial comparada a los caóticos “tres primeros días” y viendo todo en retrospectiva, a la Sushi le tomo más tiempo acostumbrarse a la casa, y la Nola pasó más de dos años haciendo travesuras, así que viéndolo así, no ha sido tan malo.

Aunque aún no conocemos la historia de Pompeyo, le daremos hogar temporal hasta que encuentre una familia, lo cuidaremos y trataremos que encuentre una familia ideal para él. Escribiendo esto, quiero contarles a todos los que desean adoptar o dar hogar temporal que hacerlo no es fácil, no es automático, es una locura (que no tiene por que ser algo malo). Todos los perros adultos que llegan a un nuevo hogar posiblemente tengan traumas o no logren adaptarse rápidamente, hay que tenerles paciencia y entender que para ellos todo es desconocido, no saben dónde hacer pipí, no saben cuáles son los lugares a los que no tienen acceso, no saben que no pueden subirse a la mesa o comerse el papel del baño y es parte del compromiso ayudarlos a educarlos o reeducarlos para cuando encuentren su hogar para siempre.

Por el momento Jorge le presto su playera de Brazil y su arnés y la Sushi su correa porque la de Jorge ya se la comió…

Vicente Pompeyo puede estar tranquilo con los otros chuchos, pero si estamos Carlos o Yo presentes el se apodera de nosotros y les gruñe a todos si se acercan un poco, no hemos logrado que esta actitud desaparezca pero tratamos de corregirlo todos los días.

Bien portado en el carro, miren la cara de la Nola XD

Si quieren ayudarnos a encontrar un nuevo y perfecto hogar para siempre para Pompeyo, les comparto algunas de mis ideas según esta primera loca semana:

  1. Pienso que debería ser perrhijo único debido a los conflictos de celos/miedo/poder con nuestra manada.
  2. Un hogar con actividad física, le gusta pasear y es muy activo, pienso que podría acompañar a humanos en muchas aventuras y viajes (viaja bien en carro, “like a pro”).
  3. ¡Niños!, le gustan los niños, el ruido y es buen compañero de juegos mientras sea él el único chucho-niñero.
  4. Alguien que pasa tiempo en la casa, es un perro faldero, en estos momentos esta enroscado en mis pies, eso hace siempre, acompañarnos, se ve siempre necesitado de amor y hace fiestas locas cuando llegamos a la casa.
  5. Alguien que tenga paciencia (esto aplica para cualquiera) no sabe ir al baño y ha hecho pipí cuatro veces en las paredes, estamos enseñándole algunas cosas pero es apenas el comienzo.

Si ustedes creen conocer a alguien que pueda darle un hogar para siempre a Pompi, pueden escribirnos aquí o al Instagram, donde hemos publicado sus fotos. Esta primera semana ha sido sufrida, pero no nos arrepentimos, Vicente es maravilloso y nuestro objetivo es conseguirle un hogar igual de fantástico. No es mi intención asustarlos con estas historias de la vida real, nunca es igual, nunca es tan terrible o es peor (mucho peor), pero hay que estar preparados para todos, en el fondo todos los chuchos son maravillosos, además, superada la primera semana, la cosa se pone más fácil, espero.

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El primer viaje del año – PLAYA, AMIGOS Y CHUCHOS

Como si hubieran pasado ya muchas semanas, la primera semana de enero, estábamos listos para otro viaje, este fue puro relax y calor en los días que la mayoría estaba muriendo de frío (esta publicación llega con “algo” de retraso, pero llega :D).

Ya estamos en Semana Santa y si están por salir a la playa o a cualquier lugar, pues lleven a sus chuchos.

La escusa perfecta para viajar en los primeros días de enero es el cumpleaños de “las madres de los perros” así que, hicimos maletas y salimos temprano al mar; a asolearnos, a descansar y relajarnos, así que, casi desempacando del viaje de fin de año, empacamos y salimos al calor delicioso de la playa, para la Sushi, Jorge y Wasbi, este fue el primero de muchos viajes a la playa.

La felicidad en una imagen

Nuestros viajes con toda la manada son muy alegres y más alegres si van las “pepiprimas”, pensar en un viaje de chuchos sin ellas es algo que no se puede imaginar, este viaje tuvo pura alegría y calor mientras todos morían de frío.

Las pepiprimas; Xixi, Cali y Frida

La Nola tuvo de todo, a sus primas para jugar, piscina para refrescarse, pelota, arena para escarbar, helados  y hasta una buena revolcada del salvaje pacífico. Ella es una chucha de muchísima actividad física, ella ya había ido a la playa y aunque para ella la playa era una inmensa piscina caribeña, ella igual disfrutó del mar como si siempre hubiera estado allí.

Don Jorge siempre es nuestra preocupación en lugares calurosos pero no tuvo nada de qué quejarse, al principio no le pareció mucho eso de refrescarse en la piscina (en las horas de más calor lo metíamos a la piscina para refrescarlo), pero aceptó a la piscina como amiga y no sufrió de calor, disfrutó los paseos en la playa y los helados.

Algo importante si uno tiene un perro de cráneo braquicéfalo (chuchos chatos pues, como los pug, bull dogs, shih tzu, pequines y lhasa apso) es que a ellos el calor les afecta muchísimo, al tener dificultad para respirar, llevarlos a un clima caluroso puede llegar a causarles un shock de calor, hasta podrían morir; por eso si uno viaja a la playa con uno de estos chuchos, mantenerlos frescos es una prioridad, Jorge estuvo de maravilla en la playa.

con miedo, pero nadando 😀

<3

La Sushi disfrutó mucho, baños de sol, piscina y fotos muy elegantes en la playa.  Cuando salimos de la casa estaba tomando medicinas pero la playa fue sanadora para ella porque lo pasó súper bien y regresó como nueva.

“Piscinaterapia” para la Sushi

Algo maravilloso pasó en este viaje, la Sushi al principio tenía mucho miedo de la piscina, pero eso desapareció muy fácil, ella realmente disfrutó el agua, claro, con este trato personalizado, la verdad creo que igual tenía un poco de miedo, pero estuvo varios minutos en una relajación dentro de la piscina.

Baño de sol estilo Sushi

Wasabi es aventurero y aunque tuvimos que entrar a buscarlo a una casa, porque decidió que quería simplemente husmear, se portó muy bien y disfrutó como nadie los largos baños de sol, creo que le gusta la piscina y es un gran nadador.

Wasabi nada muy bien

Las pepiprimas se aventuraron metiéndose a la piscina ellas solitas, jugaron, jugaron y jugaron.

La Xixi disfrutó la casita 😀

Las tres pepis jugando en la piscina

Para todos fue fantástico, ir de viaje con los chuchos es simplemente increíble, la playa es perfecta para ir con los perros siempre que se tengan los cuidados necesarios porque el calor puede afectarlos, pero los cuidados para ellos son básicamente los mismos para un humano, si en estos días viajan a la playa con sus chuchos necesitan tomar en cuenta esto:

  • hay que mantenerlos bien hidratados para que no se deshidraten
  • no exponerlos al sol entre las 11:00 y 14:00, son horas de mucho calor especialmente para razas con cráneo braquicéfalo
  • quitarles la arena al regresar de la playa, debe ser tan molesto para ellos como para nosotros
  • tener un lugar con sombra para que puedan descansar en todo momento
  • siempre mantener agua fresca, ellos igual que sus humanos van a necesitar más agua que de costumbre, incluso pueden tener suero por cualquier cosa
  • si para ti la arena esta muy caliente para caminar descalzo, también esta para tu chucho, eso es algo que se nos puede olvidar
  • una manta o cama donde puedan descansar
  • si vas a pasar mucho tiempo en la playa, una sombrilla o carpa es necesaria para que ellos descansen del sol y el agua también

No importa si es un viaje de ida y vuelta o uno está días en la playa, es posible y más fácil de lo que se piensa llevar a los chuchos a la playa, hay hoteles y restaurantes que son “chucho-friendly”, hay casas que aceptan mascotas, no hay excusa, ¡Viaja a la playa con tus chuchos!

 

 

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Nuestro viaje de fin de año – Occidente

Todos los que tenemos uno o más chuchos queremos ir a todas partes con nuestros peludos, desde ir a la tienda o a pasos y pedales, salir con los chuchos es divertido, no se si a sus chuchos les pasa, pero a los nuestros les encanta la calle, no pueden escuchar el sonido de los arneses y correas o la palabra con “V” (vamos), porque se vuelven locos, exigen, ladran, lloran, se van a parar a la puerta, corren a buscarnos y nos ladran, en fin, un escándalo y no digamos si ya les pusimos el arnés… la casa se vuelve una locura total.

Don Jorge en plena locura del carro

El 23 de diciembre del año pasado, pasamos por toda esta locura antes de salir para un viaje un poco más largo de los acostumbrados, nos fuimos a pasar la Navidad a San Marcos, con los papás de Carlos y claro, nos llevamos a los chuchos, fue un viaje fantástico de cierre de año y lo disfrutamos mucho, chuchos y humanos.

La Nola siempre va feliz y Wasabi odia ir atrás, prefiere viajar en primera clase (sillón de adelante)

Y bueno, subimos al carro pero, la locura no termina allí, Jorge siempre pasa como media hora de camino en una gran felicidad, queriendo pasarse a los sillones de adelante, bajando y subiendo del sillón de atrás, sentándose en Wasabi, que al mínimo toque llora y se ofende; claro que, Wasabi también trata de pasarse adelante porque cabe debajo de los sillones; la Sushi, si va en el sillón de adelante pues va feliz, pero si va atrás llora para que la llevemos adelante y solo la Nola se sienta, ve para atrás, se echa y va tranquila todo el camino, toda esta locura va disminuyendo hasta que la paz total llega, a veces se duermen y de repente se les activa la locura que no dura demasiado y siguen descansando.

El más consentidor y el más consentido

La primera parada fue nuestro restaurante de camino favorito, La Cabaña de Don Robert, nos encanta porque es “chuchofriendly”  y porque la comida es muy rica, nos encanta el jardín porque es cómodo para los chuchos y para nosotros, los meseros siempre son muy buenos con los perros y claro no digamos con los humanos.

La Sushi investigando en el jardín del restaurante

La segunda parada técnica fue para ir al baño y estirar las patitas, claro ellos siempre creen que ya llegamos y quieren jugar y correr, pero aun nos quedaba un poco de camino.

La Sushi ya para el carro depués de hacer lo que tenía que hacer XD

Llegamos y para suerte de los viejitos (y para mi) no estaba tan frío como habíamos imaginado, esa noche hasta fuimos a una posada, pero por el frío solo llevamos a la Nola, mientras los pequeños se quedaron calientitos y consentidos en la casa.

Jorge en la “golden hour” <3

La mañana del 24 empezó con una ida a un baño gigante en la montaña, ustedes y yo (que estaba durmiendo aun) nos podemos imaginar lo increíble que fue para los chuchos salir a pasear libres a una montaña solo para ellos. Este 24 fue muy diferente a todos, porque luego la Nola tuvo una de sus grandes aventuras. Fuimos a una laguna, Carlos, su papá y su sobrino iban a pescar, la Nola no lo sabía, pero ella también trataría de agarrar algo para comer ese día. Resulta que en la laguna habían unos patos, la Nola enloqueció desde que los vio y pasó varios minutos planificando de qué forma iba a comérselos, lamentablemente ella no sabía que los patos pueden volar y cuando se lanzó por fin a la laguna a atraparlos ellos salieron volando, dejándola triste y sin presa. Creo que adicional a que ella no consiguió nada, ayudo a que los peces no quisieran asomarse a los anzuelos con lombrices, así que, aparte de todo, espantó la pesca.

 

La Nola planificando la captura de los patos

 

La Nola aprendiendo que, los patos pueden volar

En la tarde fuimos a dar otro paseo a la montaña, para que los chuchos estuvieran cansados y los cohetes no les afectaran tanto, nuestra Noche Buena fue muy tranquila, en familia y con menos pirotecnia de la que pensamos, eso fue fantástico para los chuchos, aunque Jorge es el que ladra y contagia a los demás, pero no fue mayor cosa.

La Sushi investigando en las montañas de San marcos

El día de Navidad los chuchos no amanecieron tan cansados como pensamos, el desvelo no les hizo ni cosquillas, ese día también salimos a caminar, y fuimos a la montaña a tomar fotos y a pasear, la Nola recibió el mejor regalo de Navidad del mundo, sus pepiprimas llegaron a San Marcos, porque al día siguiente, nos íbamos a conocer lugares maravillosos. Fue una felicidad inmensa la de la Nola al ver a sus primas y una locura en la casa con 7 perros, fueron unas fiestas increíbles.

Don Jorge conquistando las montañas de San Marcos

Al día siguiente salimos desde temprano, nos llevamos solo a la Nola y a Don Jorge, porque íbamos a Huehuetenango, teníamos preocupación de que el frío fuera demasiado para los chiquitines, así que ellos se quedaron emponchados y bien cuidados. Nuestra primera parada fue Chiantla, un lugar muy lindo, donde encontramos La Fonda de Don Juan, un restaurante “chucho friendly” con unos desayunos muy ricos y personas encantadas de tener a cinco perros en el restaurante, siempre es maravilloso encontrar negocios donde para las personas no es un problema que un cliente llegue con un chucho.

La Nola libre en el mirador

Ya cargadas las baterías, empezamos a subir y subir, íbamos al cielo, íbamos al Mirador Juan Dieguez Olaverri. Humanos y perros disfrutamos estar allí, las primas se dieron gusto corriendo y jugando y Don Jorge, claro, conquistando estas nuevas tierras que ahora son de su propiedad. Después de maravillarnos con el paisaje, decidimos ir en busca de otro maravilloso lugar de Huehuetenango y aunque no logramos llegar a donde íbamos, disfrutamos el viaje, los chuchos claro, investigaron, corrieron y jugaron sin importar donde estaban.  De regreso en Chiantla decidimos ir a cenar al mismo restaurante “chucho friendly” donde otra vez fuimos bien recibidos con los chuchos y ya de regreso a San Marcos… todos muertos del cansancio, los chuchos durmieron todo el camino y al llegar a la casa solo querían cenar y dormir.

Las barris jugando en la Tierra Media

Al día siguiente llegó la despedida de las montañas de pinos, regresábamos a la casa después de unos días increíbles, cansados pero felices, humanos y chuchos disfrutamos demasiado de nuestro viaje de fin de año, igual que el día anterior, los chuchos decidieron descansar casi todo el camino, al llegar otra vez a la Cabaña de Don Robert, seguían igual de cansados y luego hasta llegar a la casa.

La Xixi, cansadísima, en nuestra última parada antes de llegar a la casa

Salir de la rutina es increíble para humanos y chuchos, cada vez que puedan viajen con sus chuchos <3

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Un fin de semana DE CHUCHOS

Se imaginan un fin de semana entero en un lugar relajado, con amigos, sus chuchos, los chuchos de los amigos, un horno de pizza, piscina, espacio para que los chuchos corran…  pues así fue nuestro fin de semana pasado, nos fuimos con los tíos y las primas favoritas en un fin de semana DE CHUCHOS.

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Nuestra manada mitólogica-mágica

No les pasa que, ven a sus perros y ven también a un venado saltarín, o un oso súper esponjoso y dormilón… pues a mi me pasa todo el tiempo con mis chuchos, un día me di cuenta que cada chucho de la manada es muy parecido a algún ser mitológico o fantástico, vean ustedes.

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La tercera edad

“Que un perro viva 15 años es una estafa al amor”

Hace seis años mi adorada Sushi Zu vino a la casa, era un 11 de octubre muy lluvioso y ella no podía estar más aterrada, pero, con los días descubrimos su verdadera personalidad, era una chuchita joven y juguetona y cuando se adapto simplemente fue como si siempre hubiera estado aquí. Hoy para mi ella sigue siendo una bebé que se pone loca de felicidad al verme, es celosa a morir y enojada que es gusto; pero la realidad es que ella ya esta en la temible tercera edad y como un portazo en la cara lo entiendo mejor porque en estos días estuvo enferma. Sigue leyendo La tercera edad

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Los accidentes que creemos que nunca van a pasar

Hace unos días fuimos al Parque Jacarandas de Cayalá, Nola iba a una clase con los amigos de Tribu K9, para que la evaluaran por sus últimos comportamientos salvajes (esa es otra historia) y los peques, Jorge, Sushi y Wasabi se integraron de una forma informal al recorrido. Sigue leyendo Los accidentes que creemos que nunca van a pasar